Retornamos, con un buen giro, la revisión de la época de la Kennedy, la Callas y el buen hacer del estilo chic francoamericano de los sesenta.es el esplendor del puente entre París y Nueva York.
Cintas en el pelo a juego del vestido, y sobre todo eso, mucho, mucho vestido. Largo, mini, midi, entallado, o con volumen, pero llega, y para quedarse, como hemos apreciado ya desde hace dos temporadas...Es el asentamiento de la prenda femenina por excelencia.
Colores fuertes forman la controversia de una pasarela que se propone para hacerle frente a los dias invernales.

De caracter memorable considero la remake sesentera de Galliano para la última pasarela de Dior en Paris. Tras la más que criticada, por mi parte, última propuesta de este invierno pasado, me quedo anonadado cuando veo desfilar las impresionantes Barbies con caleidoscópicos colores, aderezados con pailletes de grandes dimensiones.
Como todo en los 60 es una propuesta a lo grande, me encantan los cortes, la selección de colores, las melenas cardadas a lo Barbarella, y el maquillaje muy acertado. Un diez para el genio que un día decidió reconvertir a la mujer en supermujer.
Una pasarela carismática, que si bien para muchos no parece aportar nada nuevo, a mi, por el momento, me hace recordar el glamour exagerado y repleto de diversión de otro tiempo que sólo conozco por películas y muchos, muchos editoriales de moda.
Un diez para el megalomano de lo femenino...Baci







