
Toda una oda a la mademoiselle francesa de Deauville, a los sombreros llevados con ese charme que solo tiene la mujer Galliano.Mitad pupée, mitad princesa, como la primera dama francesa, a la que la casa Dior homenagea con la banda sonora de la Bruni acompañando a las top, a las que un día perteneció. Su brillante astucia: reunir a la primera bailarina del mouline Rouge y a Maria Antoniette y fusionarlas para explota kilos de muselina, tafetán y plataformas altísimas, dando aluz al ingenio y al arte con mayúsculas, al buen gusto y al refinamiento pero con la chispa y la armonía de la locura como reinas por un día del estudio de todo un año de constancia y trabajo del patronaje...Emocionante
