jueves, 4 de junio de 2009

Kandinsky en París.

Tengo un par de días en París y me dirijo al Pompidou a ver la expo de Kandinsky, ¡emocionante!.
Ver a Kandinsky es como una melodía, cada vez una sintonía distinta, un mago que convierte las dos dimensiones en música, un efecto adimensional que traspasa los sentidos.
Ver a Kandinsky es una rebelación del color en sí mismo como protagonista del mundo, dejando en un segundo plano las verdaderas formas que argumentan la obra. Este dominio del color, es el que hace a Kandisky dominador absoluto de una nueva forma de pintar, que encumbrará una época pictórica que llegará a la cúspide de la mano de La Bauhaus.
El bagaje de vida que le aportó el vivir en varios países, el rodearse de personalidades de su tiempo, el enriquecimiento que acompaña a Kandinsky le hace ser un mago del pincel, dónde tal vez el defecto sinestésico con el que nació le vale para poder sentir en una plataforma visual y sensorial paralela a la que conlleva su condición humana, y es su espectacular don artístico el que le hace posible poder hacernos partícipes de su realidad.
¡Disfrútadlo!