




Los puntos de inflexión, a pesar de las críticas que conllevan siempre por defecto, son positivos, en el sentido de que toda regeneración significa salud. En las colecciones de Pilatti es aconsejable no mirar atrás. En diferencia a otros directores artísticos, podemos observar, que, en lugar de revivir los archivos y hurgar en ellos para sacar una y otra vez best-seller que lo fueros por si pudieran volver a ser, Stefano se reinventa, y al igual que la reina del Pop, se regenera, tanto en colores como en patrones, y es inversamente proporcional a la mirada crítica de alguna parte de la prensa, cuyo objetivo, casi único, parece ser encasillar en arquetipos a maestros que solamente intentan seguir su propio camino.
Como orgullo, casi corporativista, hago incisión en todos aquellos que no se dejan llevar e intentan disfrutar de los nuevo, y que no se anclan de lleno en los dèjavu, y para los que mi mensaje es que dejen los flashback para cuando la crisis llegue a la creatividad, para lo cual espero que les quede, todavía, tinta en el tintero.
Para promocionar el una vez más savoir affaire de YSL sobre el pódium parisino, destacar ese aire algo naïf que nos volvió a todos locos, y ahora si hago flashback aunque solo para rescatar el mito, de la diva Bardot, con ese chic a lo Provence y ese sexy nunca perdido. Los tejidos químicos, suavidad en las formas, rigidez de estilo.La movilidad y la sofisticación de un Pilatti concienciado en la regeneración, y una vez más reciclado, nos aporta el blanco, parece que recién llegado a la maison,como estrella protagonista, en un defilè que no perdió registros como la napa, la falda tubo, transparencias, y volúmenes como características de su personal couture. La nueva mujer YSL prosigue con su mensaje al mundo de realidad y poder, intelectualidad y por supuesto, mucho tacón...!

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