En mi incesante necesidad de buscar nuevas expectativas tanto imaginativas como semi-realistas, llaman a mi puerta, 10:42 a.m. aproximadamente, me entregan una obra de Pepe Carretero, un aguafuerte estupenda, me quedo perplejo. Quién me la manda parece haber entendido bien mi rol de vida, y haber entendido mi seguimiento constante de inconformismo, ante una realidad que, aunque me hace partícipe de ella genialmente, es posible que también me invite a desesperarme, al no poder escapar.
Tengo una relación magnífica con la Doña del Arte en España. Además de su mecenazgo a las nuevas caras del arte español, e internacional, su don especial es promover el talento.Conmigo lo hace en Moda, en mi labor comercial, y en mi intento de exportar la exquisitez y el buen gusto con mayúsculas. Hace una labor magnífica con los que se plantean elaborar las nuevas bases del realismo que surje a partir de los 70.El que en un principio fundamentó las vanguardias del siglo XX, y que ahora se plantea saciar las nuevas barreras, fundadas en la decadencia del ser humano y del paisaje urbano, el qué se lamenta aún en el costumbrismo de antaño, y el qué lo prefabrica.Cumple con creces su papel de supermujer, tan en boga en la actualidad, pero que no se queda en una mera explosión fotofráfica de una top de largas piernas con un bustier a lo Barbarella.
Al grito del que dijo: "si no pudiera pintar, rayaría las paredes", divulgaré en mi sugerente papel de espectador expectante, lo que supone ser cariátide en estos tiempos que corren, sosteniendo sobre los sesos además de una agenda repleta, una vida completa y un tratado de cooperación con las Musas.
¡Que lo disfruten!
Baci.
viernes, 10 de julio de 2009
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